REFLEXIÓN DE UNA PROFESIONAL DE INFANTIL ¿Y TÚ, COMPAÑER@, QUÉ PIENSAS HACER?
2. Noviembre 2009Los profesionales de la educación infantil empezamos un nuevo curso con los famosos decretos aún en nuestras aulas. No hay retirada de decretos, no hay bajada de ratios, no hay más recursos, no hay más ayuda para aquellos niñ@s con algún tipo de necesidad especial… Directamente, no hay unos decretos que respeten la infancia.
• Los profesionales del 1 ciclo (0-3), comienzan el curso con un número masivo de niños, una vez más. Comienzan “sin curriculum” porque en este sólo se reflejan los ámbitos de experiencia para trabajar con el 0-3, intentando dar ese toque asistencial que todos odiamos: “Educamos no guardamos”. Esta reivindicación que “los grandes” han ignorado se ha quedado para ellos/as en el aire, como el humo de un cigarro. Se ha quedado en nuestras escuelas plasmado en unas camisetas y en nuestro afán de lucha que parece dormido pero no muerto.
• Los profesionales del 2 ciclo (3-6) con las ratios también saturadas (28 niñ@s por aula, sin tope ninguno para niñ@os de nee) tenemos que seguir un currículum que no atiende para nada a las necesidades de los más pequeñ@s . Se nos obliga a dividir las áreas por horas rompiendo el carácter globalizador de la etapa, ese carácter que tan necesario es, que tanto sentido tiene en la educación infantil. Los conocimientos puros, duros y concretos quitan paso al aprender a pensar, al aprender a investigar, al aprender a descubrir, y sobre todo, al aprender a ser libre. Sí, a ser libre como lo es un niño/a, como debería serlo en la escuela: Libre para adquirir los conocimientos des de su propio yo y no desde el nuestro.
Quiero trabajar, amo trabajar en infantil, pero no en estas condiciones. No quiero tener a los niñ@s sentados como muebles para que aprendan las cosas, no quiero trabajar nerviosa por tener que cumplir objetivos que no tienen nada que ver con los pequeños, no quiero hacerles “ser mayores e independientes” para que se adapten a un contexto qadulto que no les pertenece, no quiero irme a casa sabiendo que a alguno no le he dado un abrazo, una palabra, o un trozito de mi tiempo porque las clases saturadas te lo impiden.
No señores del poder, no lo quiero. No compañer@s de infantil, no lo quiero.
Y cómo no lo quiero seguiré luchando, seguiré haciendo cosas, seguiré moviéndome, seguiré gritando alto: NO A LOS DECRETOS DE INFANTIL. No dejaré pasar el tiempo sumida en un sueño, en un pasotismo y en una desidia para que la educación infantil siga destrozándose. No, no lo haré.
Y TÚ COMPAÑER@ ¿VAS A CONSENTIRLO?
Una profesional de educación infantil.
